La temporada de 1968 fue un año de ensueño para Toluca, conocido como Los Diablos Rojos. Con un equipo lleno de talento y determinación, el club se preparó para enfrentar el reto de la Liga Mexicana, que estaba comenzando a consolidarse como una de las competiciones más importantes en el continente.
Bajo la dirección del entrenador Manuel Lapuente, Toluca mostró un estilo de juego innovador y agresivo que capturó la atención de la afición y los críticos por igual. La plantilla, que incluía a figuras legendarias como el delantero Mario “El Chato” Pérez y el mediocampista José “Pepe” González, se complementaba con jóvenes talentos que estaban listos para dejar su marca. Cada partido se convirtió en un espectáculo, y la afición llenaba el Estadio Nemesio Díez, creando un ambiente electrizante.
El momento culminante de la temporada llegó en la final contra el Club América, uno de los rivales más acérrimos del Toluca. Tras una serie de partidos intensos durante la fase regular y de liguilla, el encuentro decisivo se llevó a cabo el 29 de diciembre de 1968. En un emocionante partido, Toluca logró imponerse con un resultado que simbolizó no solo la victoria, sino el arduo trabajo y la dedicación de todo el equipo.
La victoria no solo significó el primer título para el Toluca en la era profesional, sino que también estableció un precedente para futuras generaciones. Este campeonato se convirtió en un símbolo de orgullo para la afición, y la frase "¡Soy Diablos Rojos!" resonó en toda la ciudad de Toluca, uniendo a los seguidores en un solo clamor. Desde entonces, el club ha continuado su trayectoria, pero aquel título de 1968 se recuerda como el inicio de una rica historia llena de éxitos y emociones.
Hoy, más de cinco décadas después, la esencia de aquel equipo de 1968 sigue viva en el Estadio Nemesio Díez. La afición aún celebra cada aniversario de aquella victoria, recordando la pasión, el esfuerzo y el espíritu de lucha que definieron a Los Diablos Rojos. Este legado ha inspirado a las nuevas generaciones de jugadores y aficionados, asegurando que la historia del Toluca permanezca viva por muchos años más.
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